Estrategia de coloniaje: EUA vs. México (2)


Una década después de la separación de Texas, los Estados Unidos acometieron la guerra de despojo contra México, que Abraham Lincoln denunció como injusta.

En febrero se están cumpliendo 170 años de que los invasores, por 15 millones de dólares, arrancaron la firma del gobierno mexicano en el Tratado de Guadalupe Hidalgo, melifluamente llamado Tratado de Paz, Amistad, Límites y Arreglo Definitivo entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América.

Por ese “arreglo”, los Estados Unidos se agandallaron de dos millones 378 mil 539 kilómetros cuadrados de territorio mexicano, apropiándose de los estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas y parte de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma.

Receta para hacerse de México “sin disparar un solo tiro”

Salto al siglo XX: Por ahí, en el Salón Oval de la Casa Blanca, Donald Trump debe tener en alguna carpeta digital el original de una carta suscrita, va a hacer ya 100 años, por un jefe del Departamento de Estado, que a la letra dice:
Tenemos que abandonar la idea de poner en la Presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso conduciría otra vez a la guerra.

La solución necesita de más tiempo: Debemos abrirles a los jóvenes mexicanos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo por educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto al liderazgo de los Estados Unidos.
México necesitará administradores competentes y, con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente adueñarse de la misma Presidencia.

Y sin necesidad de que los Estados Unidos gasten un centavo o disparen un tiro, harán lo que queramos, ¡Y lo harán mejor y más radicalmente que lo que nosotros mismos podríamos haberlo hecho!

Por Abrham García Ibarra (extracto de “La pugna por la Nación”, en: http://bit.ly/2GPLiWj).

 


México en la historia (1)

Cabe mencionar que la cultura occidental llama ¡"descubrimiento"! a todo lo que ignora; no así lo que de suyo es...

(I)

La Historia.

¡Ah, la historia!

Y de la Historia de México hay tanto qué decir.

Como de todos los países, claro está.

Es el caso de la mal llamada "América" (por aquél comerciante florentino Américo Vespucio).

Cabe mencionar que la cultura occidental llama ¡"descubrimiento"! a todo lo que ignora; no así lo que de suyo es conocido por los pueblos originarios.

Por ejemplo, América surgió al mundo europeo cuando los españoles llegaron a este Continente, pero es tan viejo como la Atlántida de Platón, o más. Y la mejor muestra de ello son las Pirámides, que ni son tumbas ni simples adoratorios.

El caso es que fueron aventureros, buscadores de tesoros, "maleantes, fervorosos creyentes, constructores y soñadores" (Wikilibros), los primeros que llegaron a construir una primera aldea bautizada como Jamestown, en lo que luego fue Virginia.

(II)

Pues resulta que al presidente Trump y a sus afines republicanos, hoy se les olvida, por conveniencia discriminatoria e ignorancia histórica, que ellos son descendientes de aquellos que llegaron a pisar suelo ajeno; si no es que llegaron después. Y que ellos son los invasores. No así los mexicanos y demás habitantes de estas tierras, sean descritos ahora como centroamericanos o suramericanos.

Así resulta que las nuevas reglas dictadas por Trump piden la expulsión de los "inmigrantes"; cuando los blancos debería ser los primeros en salir. No saben, o se les olvida, que todos aquellos descendientes de aventureros y maleantes que llegaron a estas tierras buscando fortuna y una nueva forma de vida, fueron bien recibidos por los nativos. Además les enseñaron a sobrevivir.

Pero, traidores, pagaron mal.

Veamos sobre esto un relato breve:

"En 1606, una expedición financiada por la Compañía de Londres al Nuevo Mundo fundó Jamestown, el primer asentamiento permanente de los ingleses en América del Norte (y para la fantasía de estas tierras, el lugar del supuesto romance del capitán John Smith y la princesa Pocahontas). En 1609, Henry Hudson, tratando de encontrar el paso a China por América del Norte, descubrió el río que lleva su nombre.

En la primavera, la mitad de los colonos que sobrevivieron al invierno y que vieron regresar al Mayflower a Inglaterra fueron sorprendidos por un pielrroja que les tendió la mano y les dijo: “¡Welcome, Englishmen!”. Se llamaba Samoset, les presentó al cacique Massasoit, quien les regaló un venado.

Los indios les enseñaron a los ingleses a pescar, a preparar los alimentos de la región, a cazar, a sembrar el maíz: les enseñaron a sobrevivir en esas tierras estériles y que en el invierno quedaban sepultadas bajo gruesas capas de nieve.

Diecisiete años más tarde, en 1637, el capitán John Mason con un grupo armado de puritanos de Nueva Inglaterra, mientras los pequot dormían, cayó sobre ellos, los encerró entre las propias empalizadas de la aldea y les prendió fuego. Quinientos indios murieron esa noche. Después Mason dijo que “gracias a la Divina Providencia” hubo en el pueblo esa noche ciento cincuenta indios más que de costumbre.

Fue la primera guerra emprendida por los puritanos contra los nativos americanos, quienes, para sobrevivir, hasta 1898, libraron contra los blancos 108 guerras... Y las perdieron todas, pues su enemigo fue “innumerable y fiero”; tanto más cuanto que pretendía ser el instrumento divino para “renovar y reorganizar” el mundo occidental; pues, siendo caucásico estaba destinado por el Creador a expandirse y a exterminar o absorber a las razas inferiores; solo así se cumpliría una ley de la naturaleza en tal sentido." (Fuentes abiertas, FA.- http://bit.ly/2nUEAGD).

 

Continuará...


Elaborado por: Editor

 

 


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