China vuelve a denunciar las medidas antiraníes de Estados Unidos y pide precaución a Washington y a Teherán.

“Esperamos que las partes actúen con precaución, mantengan la calma, para evitar una agudización de la situación”, ha declarado el ministro de Exteriores de China. Wang Yi, en una conversación telefónica con su par estadounidense, Mike Pompeo, según recoge un comunicado de la Cancillería del gigante asiático.

El 8 de mayo de 2018, EE.UU. se retiró unilateralmente del pacto nuclear y restauró todos los embargos levantados en virtud del mismo. Ante tal coyuntura, Irán ha decidido reducir su nivel de compromiso con el acuerdo y ha dado un ultimátum de 60 días a Europa para cumplir su parte del trato.

China ha expresado su oposición a las presiones y sanciones unilaterales de EE.UU. contra Irán y apoya los esfuerzos de Irán para proteger sus intereses.

“China se opone resueltamente a la implementación de las sanciones unilaterales por parte de Estados Unidos y a la llamada ‘jurisdicción de brazo largo’. Entiende la situación actual y las preocupaciones de la parte iraní y apoya a la parte iraní para salvaguardar sus derechos e intereses legítimos”, declaró ayer viernes el propio Wang en una reunión en Pekín con su par persa, Mohamad Yavad Zarif.

La tensión comercial EEUU-China

En otro momento de su conversación con Pompeo, el ministro de Exteriores chino ha pedido a su homólogo norteamericano que ejerza la moderación a la hora de hacer declaraciones públicas sobre la actual tensión comercial entre ambos países, y que le diga al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que no vaya “demasiado lejos” en la disputa arancelaria actual entre los dos países.

“China sigue defendiendo una solución de las divergencias económicas y comerciales mediante consultas y negociaciones, pero deben ser negociaciones de igual a igual [...] En cualquier negociación, China debe salvaguardar los intereses legítimos del país, responder a la voz general del pueblo y defender las normas básicas de las relaciones internacionales”, dice Wang, según el portal de la Cancillería china.

La tensión comercial entre ambas naciones comenzó en marzo de 2018, cuando Washington impuso aranceles al acero y al aluminio producidos en China. Luego fijó tasas del 25 % a bienes chinos por 50 000 millones de dólares y más tarde otra del 10 % a otros artículos por 200 000 millones.

La semana pasada, Trump elevó del 10 % al 25 % los impuestos a productos chinos importados por valor de 200 000 millones de dólares, en plena negociación comercial con el gigante asiático.

En una medida recíproca, el Ministerio de Finanzas chino anunció el pasado lunes que impondrá a partir del 1 de junio impuestos del 5 % al 25 % sobre los productos importados de EE.UU. valorados por 60 000 millones de dólares

Publicada: sábado, 18 de mayo de 2019.


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