Las elecciones al Congreso de EEUU han concluido. Según datos preliminares, los republicanos retienen el control sobre el Senado y los demócratas se hicieron con la Cámara de Representantes. En ambas la diferencia es mínima. Para Trump estos resultados son un "tremendo éxito", para los estadounidenses de a pie, otro motivo de división.

Los resultados preliminares muestran un panorama disonante: en el Senado —la cámara alta del Congreso— los republicanos mantienen 51 de los 100 asientos; en la Cámara de Representantes —cámara baja— los demócratas obtuvieron 220 escaños y los republicanos 196.

Aparentemente, la victoria absoluta demócrata con la que contaban los detractores de Donald Trump no sucedió. El presidente estadounidense declaró a través de su cuenta de Twitter que ese resultado es un "tremendo éxito" y agradeció a todos los votantes. Al mismo tiempo, felicitó a la líder demócrata de la Cámara baja por su victoria y la instó a respetar el principio de bipartidismo.

Las "pandillas de bandidos" contra "una mentira constante"

La campaña de 2018 para renovar el Congreso resultó ser una de las más caras de la historia y también una de las más sucias.

Usualmente, las elecciones de medio mandato —como coloquialmente se les llama en EEUU— se ven como un plebiscito a la Administración en curso. El propio Trump en numerosas ocasiones dijo que "estas elecciones son un referéndum sobre mí" y ambos partidos no sintieron escrúpulos en acusarse mutuamente de la manera más baja.

El mandatario estadounidense viajó personalmente a los estados donde la posición de los republicanos era más vulnerable, como Florida, Georgia, Misuri, Montana, Tennessee o Virginia Occidental. Allí trató de convencer a los votantes de que "los demócratas quieren destruir nuestra economía y nuestro futuro". Según dijo a los residentes de Georgia, mientras que "los republicanos crean puestos de trabajo, los demócratas son pandillas de bandidos". Además advirtió que la candidata demócrata a gobernadora, Stacey Abrams, "convertiría al estado en una Venezuela".

Donald Trump se atribuyó el crecimiento de la economía y advirtió que si los demócratas se hacían con el Congreso, al país le espera el "auge del crimen y el caos". El presidente culpó a la pasada Administración Obama de provocar los problemas migratorios a los que se enfrenta el país en la actualidad.

Los demócratas no se quedaron de brazos cruzados. En las actividades de campaña participaron Hillary Clinton, Joe Biden y Barack Obama. Pero no en todos los estados fueron bienvenidos. Muchos líderes demócratas regionales rechazaron su ayuda en los eventos, considerando que su presencia y mala reputación podría dañar su imagen.

Ahí donde Obama tomó voz, el expresidente afirmó que "les están mintiendo constantemente", enmascarando los problemas reales con la caravana de migrantes. También acusó al actual jefe de Estado y su Administración de corrupción, recordando que el equipo de Trump había prometido erradicarla y, en cambio, muchos de sus miembros están pasando por procesos judiciales.

Los puestos de trabajos Obama se los atribuyó a su Administración, agregando que la actual solo ha reducido los impuestos para los más ricos.

"Vayan y voten. Esto es una batalla por el alma de EEUU", decía Joe Biden en los discursos de campaña.

Y muchos estadounidenses votaron. Las elecciones de medio término no se distinguen por ser muy concurridas, pero en las de este año se registró una alta participación.

Cuánto cuesta la victoria y otros récords

Además de ser una de las más sucias y concurridas, esta campaña se distinguió por ser la más cara para algunos, y lucrativa para otros. Según cálculos del Center for Responsive Politics, un organismo sin ánimo de lucro que hace seguimiento al uso que se le da al dinero en la política y en las elecciones, el coste total de estas elecciones superó los 5.200 millones de dólares. Solo el multimillonario Michael Bloomberg aportó 100 millones de dólares en apoyo de los demócratas.

Fueron precisamente los demócratas los que más recursos destinaron a su campaña: 951 millones en apoyo de sus candidatos a la Cámara de Representantes, contra 637 millones por los republicanos; al Senado 513 millones contra 361 millones, respectivamente.

Para estas elecciones fueros además registradas como candidatas un número récord de mujeres. Por los asientos del Senado se batieron 53 féminas, 13 más que en las elecciones pasadas. Otras 476 mujeres se postularon a la Cámara de Representantes, el doble que en 2016.

Un país más dividido que antes

Durante los dos últimos años ambas cámaras del Congreso estuvieron controladas por los republicanos. Eso ayudó a Trump a cumplir algunas de sus promesas electorales, pero ahora las cosas pueden cambiar.

Muchos políticos y líderes sociales pusieron sus esperanzas en que los demócratas se harían con el control total del Congreso y así no solo bloquearían sus resoluciones, sino que potencialmente lo someterían a un juicio político. Pero ahora, con solo la cámara bajo en sus manos, necesitarán el visto bueno del Senado republicano para deshacerse del presidente por esa vía.

El propio Trump en varias ocasiones afirmó al respecto que si los demócratas logran lo planeado, "el marcado caerá y creo que todos empobrecerán por eso".

Los estadounidenses de a pie tampoco se muestran ambiguos sobre la salida anticipada del presidente. Según la encuesta de opinión pública realizada por The Washington Post y ABC News a finales de agosto de este año, el 49% de los estadounidenses apoyan el juicio político contra el actual mandatario, mientras que el 46% se opone.

23:17 07.11.2018(actualizada a las 23:21 07.11.2018)


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