El Partido de la Revolución Democrática cercano a cumplir 30 años de su nacimiento, el próximo 5 de mayo, hoy se acerca también a lo que pudiera ser su fallecimiento.

En la Cámara de Diputados 9 legisladores que alcanzaron una curul bajo las siglas del Sol Azteca renunciaron a su origen y sin ser admitidos por Morena votarán a favor de las iniciativas del partido en el Gobierno.

Llama la atención que en el PRD, partido que llegó a tener el control político de la capital del país desde 1997 hasta el año pasado, casi todos sus presidentes nacionales lo abandonaron.

Así sucedió con su fundador, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Porfirio Muñoz Ledo, Rosario Robles Berlanga y hasta el propio Andrés Manuel López Obrador, hoy presidente de la Republica por Morena.

Es tan crítica y caótica la situación del PRD que el coordinador de los Senadores de ese partido ni siquiera es militante del mismo aunque gracias a su amparo llegó a gobernar la Ciudad de México, obviamente hablamos de Miguel Ángel Mancera.

En el partido amarillo lo único que queda es el famélico grupo de Nueva Izquierda, más conocido como el de Los Chuchos, a quienes muchos achacan la debacle del partido.

Jesús Ortega y Jesús Zambrano son los que provocaron el desfondamiento ideológico y político del Sol Azteca y ahora pretenden hacer creer que pueden ser sus salvadores, ¡vaya cinismo!

A pesar de todo y dadas las vicisitudes de la política  habrá quienes se aferren al esqueleto perredista porque las prerrogativas que recibe son todavía cuantiosas a aun cuando sean muy elevadas las deudas que mantiene.

Finalmente la política se hace con dinero y ese dinero se los dará el INE.

SUSURROS

El caso de Pemex ha sido central en la agenda de este gobierno, con la decisión de rescatarla a como dé lugar porque se sabe bien que el petróleo es todavía una gran riqueza nacional.

Por ello es que se ha combatido con tanto ahínco el escandaloso hurto de combustible, frenado la corrupción, se ha buscado la reestructura de la Empresa Productiva del Estado y se anunciado la inyección de recursos frescos para salvarla de la quiebra financiera.

Esta titánica labor ha enfrentado más problemas de los esperados, pues desde el extranjero las calificadoras de deuda la tienen en la mira con juicios no solo económicos sino también políticos ideológicos, pues hay molestia por la cancelación de la subasta energética.

El último contratiempo que sufre Pemex fue el de las iniciativas de reforma a su ley orgánica para darle mayor libertad al director general en la toma de decisiones, por encima del Consejo de Administración, pero repentinamente el propio López Obrador la descalificó y se fue el cesto de la basura.

Lo cierto es que Pemex si requiere un nuevo marco legal porque el actual surgido de la reforma energética lo condena a la inanición o al sometimiento de capitales foráneos mediante la asociación. Veremos en que concluye este vericueto que mucho se complica para el gobierno.

Por Salvador Martínez G. / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Twitter: @salvador_mtz


22 de febrero de 2019.