Durante décadas un orgullo nacional fue la Constitución del 17, fue la primera de corte social en un mundo que terminó con un cambio sustancial durante el siglo XX.

Sin embargo, la presión política de los diferentes regímenes transcurridos desde hace 102 años ha generado centenas de cambios en su articulado, muchos de ellos como reflejo de marcados retrocesos en la política social impulsada por la revolución de 1910.

Lo peor en los cambios vino a raíz del sexenio salinista, el cual dio un viraje a la Constitución, de un acento social y de plenas garantías individuales, a otra de protección al gran capital y al individualismo comercial per se.

No hay duda de que el espíritu original de los constituyentes del 17 se diluyó ante las avaricias de gobernantes y políticos entregados o asociados al capital extranjero.

Por ello no extraña que en la celebración del Día de la Constitución el presidente López Obrador se haya referido a “lo parchado” de la Carta Magna, al grado de aventurar una nueva constitución hacia finales de este sexenio o principios del siguiente.

Por lo pronto se antoja difícil convocar a un nuevo Constituyente, pero lo que sí es posible afirmar es que habrá tantas reformas constitucionales como sean necesarias para revertir las llamadas reformas estructurales del peñismo en materia energética y educativa, principalmente.

Cabe advertir que mientras sean peras o manzanas, lo que si se necesita desde siempre es un mayor respeto a la Constitución, desviada, parchada, o reformada, porque las leyes nos deben regir, aun cuando no sean las mejores.

SUSURROS

Felipe Calderón Hinojosa, quien en su futuro tiene la constitución de un nuevo partido político, con su esposa Margarita como señuelo, no desaprovecha la oportunidad para hacerse notar ante las críticas que le lanza el Presidente en sus mañaneras conferencias.

Aunque parezca mentira el más beneficiado de las acusaciones presidenciales es el propio Calderón, pues quiere aprovecharlo para recoger el sentimiento de los malquerientes del hombre de Macuspana.

Quizá por ello el primer mandatario prefirió ofrecer disculpas antes que confrontare con el expresidente y hacerle el caldo gordo.

La política funciona a veces al revés, y esto lo sabe bien López Obrador, quien durante lustros fue el blanco de todo tipo de ataques del PAN y el PRI, que solo lograron fortalecerlo ante un pueblo sometido pero muy necesitado de abanderados fuertes que lo defienda.

Calderón quisiera por ello, mantiéense como el blanco de los ataques del régimen para crecer ante la opinión pública, pero su estatura política no le da.

Por Salvador Martínez G. Aunque pese / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Twitter: @salvador_mtz / 8 de febrero de 2019.


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