Siempre hubo la sospecha de complicidad institucional. Desde el inicio de lo que se esperaba fuera una transición con Vicente Fox. Desde el año 2000 se percibía el tufo de la participación del personal de Petróleos Mexicanos debido a que el creciente robo de combustibles no se podía explicar de otra forma que no fuera la colaboración de expertos de Pemex. Y ahora se comprobó.

El robo de combustibles es un problema que tiene historia en México. El presidente Andrés Manuel López Obrador enfrentó el problema desde abajo, desde adentro. Y pidió una investigación en la que participaron expertos en inteligencia militar e industrial, y dijo abiertamente en conferencia de prensa que dentro de la empresa había una red dedicada a robar y distribuir hidrocarburos, especialmente gasolinas.

Se trata, dijo, de un grupo que extraía diariamente el equivalente a 600 carros cisternas con capacidad de 15 mil litros cada una. Y fue muy preciso: “No estamos sólo hablando del llamado huachicol, la ordeña de ductos”, aclaró el presidente.  “Estamos hablando de un plan que tiene vinculación al interior del gobierno y que se apoya en un sistema de distribución de combustibles, porque no es fácil distribuir, vender 600 pipas de gasolina diarias”

El robo de combustibles, sobre todo de gasolinas, ha crecido en los últimos años, y del que supieron los tres últimos gobiernos anteriores, aseguró el mandatario, sin mencionar a Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. En 2016 el robo de hidrocarburos fue de 26 mil barriles por día, indicó el director de Pemex Octavio Romero Oropeza. En 2018 el promedio fue de 58 mil barriles diariamente.

También se incrementaron las pérdidas económicas. Con Ernesto Zedillo Ponce de León, fueron de 12 mil millones de pesos al concluir su gobierno y al iniciarse el de Vicente Fox en 2000, cuando Pemex perdió unos mil 200 millones de dólares, según la cotización de ese año. Al finalizar 2018 el robo de hidrocarburos representaba 66 mil 300 millones de pesos, que serían tres mil 300 millones de dólares al valor actual del dólar.

Desde hace tres sexenios sabían del robo, precisó López Obrador. Ni Fox, ni Calderón y mucho menos Peña Nieto sospecharon que un día serían descubiertos con la estrategia del nuevo gobierno para combatir el robo de combustibles. Algo sabía Peña Nieto cuando dijo que se había acabado la gallina de los huevos de oro, al referirse a la desastrosa situación de Pemex al final de su administración, ya cuando empresas extranjeras tienen injerencia.

En la versión del director de Pemex, Romero Oropeza, la estrategia se aplica desde el pasado 20 de diciembre y fue cuando se consiguió reducir en 17% el volumen diario de robo de combustible.  “Controlar el acceso a las instalaciones, la entrada y salida de todos los vehículos, de todas las pipas, el cuarto de control de las respectivas instalaciones y los tanques verticales”.

Carlos Romero Dechamps, el líder del sindicato de Pemex, mantenía el control de estas áreas a las que no tenían acceso los técnicos ni funcionarios de Pemex. Era una zona restringida que dejó de serlo a la entrada de los expertos que pusieron en evidencia la complicidad de funcionarios y empleados en el robo institucional a Pemex. De esta situación tomó nota la Secretaría de Gobernación.

Para frenar en seco a los involucrados en lo sucesivo, “va a ser una acción de intervención del personal militar para verificar lo que es el monitoreo y comprobación de procedimientos de abastecimiento y reparto”, informó el secretario de la Defensa Nacional, General Luis Crescencio Sandoval. El plan contempla reforzar con marinos, soldados y policías federales la vigilancia de las instalaciones de Pemex.

En la conferencia de prensa se supo que tres funcionarios están detenidos, pero la Fiscalía General de la República (FGR) investiga a otros integrantes de la red. No se reveló la identidad de los acusados para no perjudicar el debido proceso porque se trata de una operación de gran magnitud. Dijo Octavio Romero Oropeza que en 2018 el robo de combustibles a Pemex fue de 58 mil 200 barriles al día.

Cada barril contiene 159 litros de hidrocarburos. Y según López Obrador, el 80% del robo se cometía con apoyo de la red interna en Pemex. “Hay la hipótesis de que, de todo el robo, sólo el 20% se da con la ordeña de ductos, que es una especie de pantalla”, aclaró. “La mayor parte tiene que ver con un plan que se opera con la complicidad de autoridades y una red de distribución”.

De acuerdo con el encargado de la FGR, Alejandro Gertz Manero, el punto clave de la red de robo de combustible se encuentra en Pemex Logística. Es el área de la empresa que controla la operación de los ductos y es responsable de detectar la extracción ilegal de hidrocarburos.

Explicó que una baja en la presión del flujo de hidrocarburos es señal de un posible robo. Los protocolos internos señalan que deben cerrarse las válvulas. Pero eso no ocurría. “Hay un sistema para conocer la presión de los ductos”, explicó el presidente López Obrador.

Entonces ocurrió que hubo un día en que no se procedió a cerrar las válvulas, que era lo que se debió hacer. Y ese día hubo una gran pérdida de combustible en un tramo de ductos, dijo. En la investigación la FGR estableció que en el área de monitoreo de Pemex Logística se tomó la decisión de mantener el flujo de combustible a pesar de la evidencia de un posible robo.

“Parecía que únicamente era el hecho de que alguien se acercaba a un ducto y le extraía el combustible”, explicó el aspirante a fiscal general Gertz Manero. “No era así. Tenía que haber una complicidad desde adentro que permitiera que en el ducto siguiera fluyendo el combustible para podérselo robar”.

También existe una red de distribución de la gasolina robada, aunque no se ofrecieron detalles de su funcionamiento. Pero se pudo establecer que en esta cadena participan propietarios de gasolineras y grandes empresas. Sin inculparlos aún, López Obrador les hizo un llamado a los encargados de gasolineras para que no vendan combustible robado.

Sin embargo es de conocimiento público que hay un mercado ilegal de consumo de gasolina robada y diésel de grandes consumidores como las industrias transportistas. También aumentó el consumo de particulares. En la autopista México-Puebla no faltan quienes paran a los transportistas y conductores de trailers para ofrecerles huachicol.

Algo que confirmó el presidente López Obrador en su conferencia mañanera en Palacio Nacional. “Un llamado a los concesionarios, dueños de gasolineras para que no vendan gasolinas robadas. Un llamado también a los compradores de gasolina robada, a contratistas porque se hizo normal este robo. Donde hay una obra grande, ahí hay expendios de combustible robado”.

Escrito por José Vilchis Guerrero (Nigromante).../ 5 de enero de 2019.


Colaborador de MRH


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