Al cierre de 2013, cuando inició el sexenio de Enrique Peña Nieto, el PIB concluyó en 1.2 por ciento frente al 3.1 por ciento que dejó Felipe Calderón Hinojosa. Dado el cambio de administración y ruptura de programas anteriores, es común que en el primer año de un Gobierno federal el crecimiento económico desacelere.

Ante este escenario, economistas vislumbran un 2019 complicado por la prioridad de la nueva administración de gastar en programas sociales por encima de infraestructura.

El primer año de gobierno la actividad económica se desacelera por el cambio de equipo y rezago en la implementación de políticas públicas. Es común. Pero analistas económicos ven un 2019 difícil considerando el gasto públicomás enfocado en “dádivas” que en inversión en infraestructura y la iniciativa privada no considera a los proyectos planteados como “verdaderos programas de desarrollo regional”.

Para este año, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador estima un PIB de 2 por ciento, menor al 2.5 del tercer trimestre de 2018.

En el Presupuesto de Egresos para 2019 se anuncian proyectos prioritarios en infraestructura: el Tren Maya (6 mil millones de pesos), el Corredor Transístmico (900 mdp), Caminos Rurales (2 mil 500 mdp), y Modernización y Rehabilitación de la Infraestructura Aeroportuaria y de Conectividad (18 mil mdp) que suman 27 mil 400 millones de pesos, “muy poquito dinero”, evaluó Héctor Villarreal Páez, director del Centro de Investigación Económica Presupuestaria (CIEP).

En contraste, el programa de pensiones para adultos mayores absorbe 100 mil millones de pesos y el de Jóvenes Construyendo el Futuro otros 44 mil 300 millones de pesos.

“Por el lado de la inversión pública, que es muy importante para el crecimiento, el problema es que seguimos con una muy modesta y pequeña. No es que el gobierno no quiera gastar más. En sus promesas de campaña hablaron de una inversión mucho más agresiva. Pero no hay dinero [por la baja recaudación y la alta proporción de gastos ineludibles como deuda y pensiones]”, dijo Villarreal. “Una gran inversión en infraestructura, un gran programa de carreteras, puertos y caminos rurales e instalaciones eléctricas, no estamos teniendo, no viene en el Paquete Económico”.

En la presentación del Programa de Desarrollo del Istmo de Tehuantepec, el Presidente López Obrador anunció que hay un fideicomiso de 3 mil millones de pesos para la ampliación y modernización del puerto de Salina Cruz y de Coatzacoalcos, y se tienen recursos para la rehabilitación tanto de la refinería de Salina Cruz, como de Minatitlán, por lo que se consideran más de ocho mil millones de pesos para 2019 para la zona, solo con inversión de empresas nacionales.

Para la pavimentación de caminos rurales, (2 mil 500 millones de pesos este año), “se les va a entregar ese apoyo y [las comunudades] van a poder administrar esos fondos”, sin contratistas de por medio. “Pero vamos por tramo y cada año hasta llegar a los 14 mil millones”, anunció en Oaxaca, donde de los 570 municipios, menos de 300 tienen camino pavimentado a sus cabeceras.

“El gran problema que puede tener esta administración es regalar dinero sin tener un beneficio a cambio, como generar empleos, inversión, una base tributaria más grande”, aseguró el especialista en finanzas de la Universidad Iberoamericana, Abraham Vergara Contreras. “José Luis Rodríguez Zapatero regaló dinero y cuando salió, España estaba casi en quiebra. El tener un gobierno de dádivas no traerá un beneficio a la economía”.

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) planteó en un comunicado que la nueva administración federal ha propuesto el “Programa de Estímulos Fiscales para la Frontera Norte” y algunos proyectos en el sur y sureste, pero “son esfuerzos aislados que no pueden ser considerados verdaderos programas de desarrollo regional […] no contribuyen a un crecimiento integral y sostenible de la productividad de las regiones”.

EL “MEDIOCRE” 2 POR CIENTO PARA 2019

El Paquete Económico de la Secretaría de Hacienda determinó que en el contexto global, se estima durante 2019 un crecimiento del PIB de 2 por ciento, frente al 2.5 por ciento del tercer trimestre de 2018.

“La expectativa de crecimiento para este año está entre el 1.5 y 2.5 por ciento que no es nada superior que todo el sexenio de Peña Nieto, ni de Felipe [Calderón] ni de [Vicente] Fox en promedio. El primer año no va a ser de crecimiento importante, pero dudo mucho que para el segundo año veamos algo”, comparó el especialista en finanzas públicas de la Universidad Iberoamericana, Abraham Vergara.

Para Héctor Villarreal Páez, del CIEP, “la economía mexicana es mediocremente estable. Sigue siendo una tasa de crecimiento muy mediocre si quieres sacar a la gente de la pobreza e implementar programas de justicia social importantes”.

En línea a lo previsto por el gobierno, los analistas consultados por el Banco de México (Banxico) estiman un crecimiento para el país de 1.9 por ciento anual, el Banco Mundial de 2 por ciento, el Fondo Monetario Internacional (FMI) de 2.3 por ciento y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de 2.5 por ciento durante 2019.

“Es muy típico que en el primer año de cada sexenio la actividad económica se desacelera. Esto lo vimos prácticamente en todos los sexenios anteriores  y es lógico porque entra un nuevo gobierno, tiene muchos planes, pero hay un rezago administrativo y de implementación. En lo que echa a andar y empieza aprender a cómo gastar pues pasa un cierto tiempo”, dijo el analista económico Jonathan Heath en entrevista radiofónica con 88.9 Noticias de Grupo ACIR.

“Esto pasó claramente en el 2013 cuando la economía se desaceleró bastante e incluso casi entramos en una recesión. Entonces se espera lo mismo para el 2019”, previó el candidato a Subgoberndaor del Banco de México (Banxico).

El ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa entregó al cierre de 2012 un PIB de 3.1 por ciento y, pasando el primer año de Enrique Peña Nieto con Luis Videgaray Caso en la Secretaría de Hacienda, el crecimiento al término de 2013 fue de 1.2 por ciento, muestra el histórico del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Para 2014 aumentó a 3.4 por ciento, pero en los dos próximos años vinieron recortes al gasto público, incluyendo proyectos de infraestructura como el Tren México-Querétaro y el Transpeninsular en Yucatán.

 

 “De 2013 a 2018, el gasto en obra pública ha mostrado una tendencia a la baja, ya que como porcentaje del gasto neto total paso de 11.7 a 7.6  por ciento. Asimismo, como porcentaje del PIB disminuyó 1.3 puntos porcentuales en cinco años. Para 2019, se propone un aumento [a 12 por ciento del gasto total], pero no se alcanzará el nivel que se tenía en 2013”, plantea el análisis del Paquete Económico 2019 del Centro de Investigación Económica Presupuestaria (CIEP).

Su director, Héctor Villarreal Páez, explicó que cuando hay transición de gobierno cambian los equipos y hay una curva de aprendizaje.

“Contrario a lo que se cree, hay muchos funcionarios que al llegar no necesariamente saben gastar. Esto fue muy marcado en el gobierno del Presidente Peña porque puso a funcionarios nuevos en áreas relevantes a la inversión pública, entonces, entre que se licitaban proyectos, le agarraban la onda y las reglas de operación, el gasto público en los primeros meses fue muy restringido”, dijo.

El especialista en finanzas de la Universidad Iberoamericana, Abraham Vergara Contreras, añadió que al romper con los programas del anterior gobierno “se empieza a limitar el financiamiento, a lo cual se suma la incertidumbre que genera en empresarios el cambio de Presidente, lo que se traduce en menor inversión, y la gente tiende a ser más cauta y consumir menos”.

Para este 2019, el arranque de López Obrador, no se ve un buen año en términos de crecimiento. Se debe considerar la volatilidad internacional por los pleitos comerciales entre Estados Unidos y China, la implementación del T-MEC y la tasa de interés alta en 8.25 por ciento.

Sumando la política de austeridad en el gasto público, el economista Héctor Villarreal expuso que aunque se tenía que reordenar, “en la medida en que el gobierno gaste menos, la economía se mueve menos y eso enfría el crecimiento”.

Vergara Contreras agregó que por la forma en como se está racionalizando el presupuesto a estados y municipios “difícilmente veremos crecimiento en las zonas más productivas del país”, y, además, los despidos de funcionarios públicos no abonan al consumo interno ni a la productividad.

El Secretario de la OCDE, José Ángel Gurría, durante una presentación de un informe a la Secretaría de la Función Pública, puso sobre la mesa “¿cómo hacemos congruente la austeridad con la profesionalización y la suficiencia de esta función? Porque luego, si queremos ahorrar mucho en términos de no tener suficientes estructuras, lo que va a pasar es que el sistema no responde y el sistema se puede volver, ante la opinión pública, ineficiente y por lo tanto perder la credibilidad y perder la autoridad”.

El estudio alerta que “la falta de experiencia y de profesionalización del personal de los órganos internos de control, la alta tasa de rotación, los salarios no competitivos, la limitada capacitación y la escasez de personal, se traduce en un alto nivel de impunidad”.

ECHAR A ANDAR PROYECTOS

“[El Gobierno federal] tiene que tratar de echar a andar todo lo que quiere hacer lo más rápido posible para evitar que el gasto se le vaya a caer. También es muy importante inyectar dosis de certidumbre en el rumbo de lo que van a hacer para que el sector privado no se quede simplemente mirando y esperando a ver qué hace el sector público, sino que ya empieza a invertir prácticamente desde un principio”, recomendó el analista económico Jonathan Heath.

La Coparmex propuso una estrategia integral de desarrollo regional. Las desigualdades regionales de México no han cambiado de modo sustancial y siguen siendo grandes: en los últimos cinco años, el crecimiento promedio de la región norte y centro ha sido del 3.3 por ciento, mientras que la zona sur solo ha experimentado un crecimiento del 1.1 por ciento, comparó con datos del Inegi.

“La visión integral debe fomentar programas de política pública enfocados en regiones con condiciones económicas similares y no necesariamente en estados aislados, como se ha venido haciendo en el ámbito gubernamental”, planteó en un comunicado publicado esta semana.

En 2016 la iniciativa privada presentó el programa del Corredor Central del Bajío con el fin de integrar la economía de 25 municipios en ocho estados y potenciar el desarrollo de esa región, ya que comparten características similares (estados productivos, con vocación manufacturera por encima de la media nacional de crecimiento económico).

La Secretaría de Hacienda planteó en el Paquete Económico 2019 realizar una reasignación importante de recursos en el presupuesto basada en tres acciones fundamentales: la eliminación de gastos innecesarios, la reorientación de los recursos públicos hacia programas y proyectos con reglas claras de asignación, y la eliminación, fusión o reducción de programas que se consideren duplicados o que ya no cumplen con su propósito con el fin de financiar un mayor gasto en infraestructura y en programas sociales prioritarios.

Del gasto programable, aquellos programas cuya finalidad es proveer de bienes y servicios a la federación, para gobierno va el 8.5  por ciento de su componente, a desarrollo económico se destina el 28.7 por ciento y, sobre todo para desarrollo social, van 62.8 por ciento.

“El crecimiento de desarrollo económico (5.6 por ciento más frente a 2018) se debe principalmente a la priorización de la función Combustibles y Energía que concentra el 16.4 por ciento del gasto neto total, además del crecimiento de las funciones de Asuntos Económicos, Comerciales y Laborales en General y Turismo que crecen en más del 100 por ciento, respecto de lo aprobado en 2018 (hidrocarburos, Jóvenes Construyendo el Futuro, los microcréditos a la palabra y el Tren Maya)”, planteó el Centro de Investigación Económica Presupuestaria (CIEP) en su análisis del Paquete Económico de este año.

“Los cambios esperados se remiten a programas específicos que atenderán principalmente a personas que habitan en zonas de alta y muy alta marginación”, expone, como las pensiones y las becas.

Sin embargo, destacó su director Héctor Villarreal, estos programas sociales no tienen reglas de operación.

EL GASTO EN INFRAESTRUCTURA

El gasto de capital estimado para 2019 asciende a 711 mil 400 millones de pesos, un 6.4 por ciento más que lo aprobado en 2018 y equivalente al 12.2 por ciento del gasto total.

Se compone de gasto diferente de obra pública (30.8 por ciento), otros gastos de inversión (0.6 por ciento), y el gasto de obra pública (68.6 por ciento), es decir, el dirigido a infraestructura que asciende a 488 mil 395 millones de pesos, 17.4 por ciento más que en 2018 pero aún menor que en 2013, cuando inició a caer.

Los ramos administrativos como la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (Pemex) concentraron el 93.2 por ciento de la inversión pública en 2018. Ahora, para 2019, se contempla 73.3 por ciento para Pemex, el 11.2 por ciento para la CFE y otro 11.2 por ciento para la SCT, que en conjunto se asignan el 95.7 por ciento del gasto en inversión pública.

La CFE tuvo un crecimiento de 142 por ciento (de 16 mil 491 mdp en 2018 a 41 mil 472 mdp en 2019), principalmente por operación y mantenimiento de centrales eléctricas. Para Pemex se planea la rehabilitación de las seis refinerías, actualmente operando a la mitad de su capacidad, y la construcción de una más en Tabasco, “mientras todo el mundo va a la generación de energía alternativa”, observó el académico de finanzas, Abraham Vergara.

“Uno de los grandes errores fue quitar el Nuevo Aeropuerto. Desde el punto de vista de dinero, estamos echando a la basura una importante cantidad de recursos y hay que empezar a pagar los bonos”, consideró. “En el nuevo aeropuerto está metiendo a los militares a hacer actividades empresariales”.

Sobre el Tren Maya, con un gasto inicial de 6 mil millones de pesos destinado al desarrollo del sureste, expuso que los trenes de pasajeros no son rentables. “Los trenes de pasajeros a nivel mundial trabajan con números rojos”, advirtió.

La Secretaría de Hacienda prevé, expone en el Paquete Económico, que el consumo continúe creciendo, si bien a un ritmo más moderado que en 2018, mientras que se estima que la inversión muestre una recuperación más clara, impulsada por la disipación de la incertidumbre asociada a la negociación del acuerdo comercial entre Estados Unidos de América, México y Canadá (T-MEC).

Asimismo, espera una deuda pública total de 45.3 por ciento del PIB (cuatro puntos porcentuales menos que su saldo histórico de 2016), una tasa de inflación de 3.4 por ciento al término del año en curso, un tipo de cambio de 20 pesos por dólar, un barril de petróleo en 55 dólares, aún por debajo de los 100 esperados, y una producción diaria de mil 847 barriles, similar al año pasado.

López Obrador planteó ante la presencia del Gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, que aunque el mandato del banco central es controlar la inflación, “nos gustaría que no solo sea control de inflación, sino que también se pensara en el crecimiento […] Tenemos que ir hacia ese modelo de crecer sin inflación y sin endeudar al país”.

Ciudad de México.- Por Dulce Olvera (SinEmbargo) / 9 de enero de 2019.


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