Javier Jiménez Espriú, el titular de la SCT, informó que solo se deben 4.200 millones de dólares, de los 6.000 millones de deuda.

Este jueves, en su tradicional conferencia de prensa de las 7 de la mañana, el gobierno de México, encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, anunció oficialmente que las obras destinadas a la construcción del NAIM se cancelan.

Correspondió al titular de Comunicaciones y Transportes, Jiménez Espriú, informar que desde finales de noviembre los inversionistas aceptaron la compra por parte del gobierno de 1.800 millones de dólares.

"De los 6.000 millones de dólares que se debían —dijo Espriú—, hoy ya nada más se deben 4.200. Y la idea es cada año ir disminuyendo en unos 200 millones de dólares esa deuda", añadió.

Fue la recompra de bonos a la Administradora del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, que los había colocado en los mercados internacionales para obtener recursos, se evitarían acciones legales debido a la cancelación de la obra.

También, sobre el Fideicomiso de Inversión en Energía e Infraestructura (Fibra E), un financiamiento donde se captaron 1.600 millones de dólares de las Afores, se dijo que el gobierno lo está solucionando.

La decisión sobre dicha cancelación se tomó además de la consulta que rechazó la construcción en el corazón del Lago de Texcoco, es porque las opciones son construir dos postas en la base aérea de Santa Lucía, así como el uso del aeropuerto de Toluca, Estado de México, para cubrir las necesidades de tráfico aéreo que ya está superado en el Aeropuerto de la CDMX.

En estudios anteriores, como “Aeropuerto de Texcoco: La cancelación que alegra a unos y aterra a otros”, se dijo que se trataba de una medida que “por un lado supone grandes deudas y la posible pérdida de inversores para el país, pero por otro, la restitución de tierras expropiadas a campesinos.”

La anulación de dicho proyecto fue anunciada por López Obrador tras la consulta de octubre. Ante esto hay: “Por un lado, miles de personas involucradas en la construcción perderán su empleo: 18.000 personas trabajando, eso son empleos directos". Agrega que también hay casi 30.000 empleos indirectos, según la Ing. Claudia Ivonne García Aguilar.

Otros puntos de vista señalan lo siguiente: Que el endeudamiento afectaría el presupuesto para 2019, y la lista de los sectores perjudicados es más larga. La investigadora Jessica de Alba Ulloa sostiene que "mucha de la inversión que iba a venir a México ya no va a entrar, y se está yendo a otros lugares".

Pero no todo es pérdida

La anulación del proyecto significa para los campesinos dueños originales de los terrenos en Texcoco —a los que les fueron arrebatadas sus tierras― la devolución de 72.000 m2 que ya eran parte de la megaobra.

La cancelación conlleva muchos otros beneficios para la sociedad y, sobre todo, al medioambiente. Según el analista entrevistado para tal efecto, Salvador González Briceño, "vale más la ecología de la ciudad, del valle de México, que una obra de concreto de una magnitud innecesaria, porque hay alternativas al tema del congestionamiento aeronáutico".  

Economistas han asegurado también que dentro del grupo de personas beneficiadas están, sin duda, los empresarios que han participado en este proyecto. Más del 70 % han aceptado, hasta ahora, la liquidación de sus bonos, lo cual se traduce a un pago de 1.800 millones de dólares.

Sin embargo, la clausura definitiva de esta megaobra no es más que una nueva hoja para financistas, economistas, abogados y la misma administración, que tendrán que resolver el tema del endeudamiento público. Ahora ya se sabe el balance final, el recuento de daños, los errores y aciertos en torno a la construcción del NAIM, una obra de construcción para beneficio de unos cuantos millonarios inversionistas, mexicanos, pero igual extranjeros.

Elaborada con información de: https://tinyurl.com/y8h5a9vh y https://tinyurl.com/y9e3nd2y / 29 de diciembre y 4 de enero, respectivamente.


Redacción MRH.


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