Concluyó la Conferencia de Seguridad de Múnich (días 16 al 18) sin resultados claros. Sin el consenso de los participantes. Pero, eso sí, dominó lo que podría llamarse la Agenda de Washington.
Ocurrió porque los participantes —políticos, diplomáticos y expertos en defensa— no pudieron, no quisieron o no saben cómo salir de los controles, viejos y nuevos, impuestos por los estadounidenses en política exterior. Igual siguen acartonados en los esquemas de la Guerra Fría.

A juzgar por los temas abordados, las pocas críticas no trascendieron o se impusieron las tendencias previas. Es decir, si en materia de seguridad prevalecen las prioridades agresivas del Pentágono y el supremacista Trump, lo mismo con el bloqueo comercial a Rusia, que la OTAN y el terrorismo.
La línea trasatlántica prevaleciente es: el terrorismo el principal enemigo, Corea del Norte como amenaza para la seguridad mundial, y Rusia. Falsas banderas para justificar la ofensiva contra el mundo.

No se habló de la contraparte, de las amenazas reales como la permanencia del ejército estadounidense en Afganistán, e Irak tras la invasión; las amenazas constantes a Siria y el soporte terrorista en la región. Tampoco se habló del “reconocimiento” de Jerusalén como capital de Israel dicha por Trump —espaldarazo a Netanyahu—, que está incendiando el Medio Oriente; las bases militares de EUA regadas por el planeta sin más; del militarismo y la neocarrera armamentista del Pentágono. Nada.
En cambio, de la OTAN los participantes esperaban políticas claras, pero prevalecieron dos tesis: 1) el ánimo de que los miembros deben cubrir sus cuotas financieras pendientes, sin olvidar el reclamo de Trump el 27 de mayo en Bruselas, a 23 de los 28 integrantes por incumplir sus cuotas del 2% de su PIB, y; 2) la presión para el incremento presupuestal de los integrantes en los años siguientes.

Hoy la amenaza nuclear dejó de ser disuasiva para erigirse en instrumento de presión, pero el negocio de las armas crece; solo EUA y Rusia poseen el 56% del mercado mundial. China queda lejos con el 6.2%.
Sobresale en la Cumbre de Múnich, en cambio, dar marcha atrás al acuerdo nuclear con Irán, y las presiones para que Rusia “retroceda” en su política sobre Ucrania, y se apegue a los acuerdos de Minsk. En esto giraron las posturas de los emisarios estadounidenses: James Mattis secretario de defensa, Rex Tillerson secretario de Estado y Mike Pence, vicepresidente.

¿Los europeos seguirán la línea trazada por Washington en el futuro mediato y de largo plazo? Ni ellos lo saben. Qué hacer con Trump, ir unidos o cada uno por su cuenta, como Gran Bretaña tras el Brexit. Preocupaciones por la indefinición europea.
En tanto Rusia pide diálogo “abierto y respetuoso”, Europa tiene además sus conflictos internos —deuda e inmigración— y una postura imprecisa ante los “movimientos masivos” en el orden internacional con secuelas “impredecibles”.
Y, puesto que China promueve un “sistema alternativo” que “no está basado en la libertad, la democracia y los derechos humanos” —según Sigmar Gabriel, ministro exterior alemán—, EUA debería estrechar relaciones con Europa. A nadie le conviene la división, ni a China, Rusia o EUA.

Sergei Lavrov pidió “cooperación con los países”, con respeto a sus intereses nacionales. “Tenemos que seguir adelante sin mentiras”; “hagamos una era post-fake”, en referencia a las “fake news” de que es víctima en muchos terrenos.
De la guerra en Medio Oriente, el presidente francés Emmanuel Macron se ha alineado con Washington e Israel; dice que atacará Siria por los atentados con armas químicas.
Para el jefe de la OTAN, Petr Pavel, urge la alianza para seguir la “lucha contra el terrorismo”, ya sea en las fronteras, en Medio Oriente o en África.

Verdades a medias, o simples mentiras. Pero lo que no se habla es de quién apoya con todo a los terroristas. El mundo sí lo sabe.
En fin. Más allá de la Cumbre, la disputa persiste en el trasfondo de alcance global: unipolaridad o multipolaridad. Imposición imperial o consenso entre las partes. Autoritarismo militarista o negociación de polos.
Por ello es que Europa debe definirse pronto, lo que no hagan ellos lo harán EUA o la OTAN.

Una cosa es cierta: el mundo ya se volvió multipolar, y prueba es que las disputas geopolíticas tienen varios frentes.

Por Salvador González Briceño
Director

19 de febrero de 2018.

 


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